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Berrinches y rabietas en el Trastorno del Espectro Autista

2026-06-18 12visitas
Berrinches y rabietas en el Trastorno del Espectro Autista

¿Qué son los berrinches y las rabietas? Un berrinche es un comportamiento que se dirige a un objetivo y ocurre cuando los peques no tienen el vocabulario o la madurez que le permitan expresar de manera clara lo que sienten.

¿Por qué suceden?

  • Porque existe una sensación de ineficiencia por parte del peque.
  • Estrés que puede provocar que aumente el cortisol y la adrenalina, lo que deviene en conductas agresivas que imposibilitan la modulación del peque.
  • También suceden por demandas de atención no satisfechas por los adultos o el medio.
  • Pueden suceder también como una respuesta fisiológica a condiciones como hambre, cansancio, sueño o malestar.

imagen Los berrinches tienen niveles de intensidad ¿cuáles son estos?

  1. El primer nivel se presenta como llantos, gritos, vocalizaciones.
  2. En el segundo nivel se pueden observar reacciones motoras extremas.
  3. En el tercer nivel agresiones físicas a personas y así mismo o al medio físico.

Es importante aclarar que en el primer nivel podemos interactuar y modular fácilmente, pero si llegamos al segundo y tercer nivel las conductas serán complejas de regular, no podremos negociar con ellos, por eso lo mejor es extinguirlas por completo.

¿Cómo modularlas?

Técnicas no invasivas:

  • Desvío de la atención: En el caso de que llore por un objeto en particular ofrécele otros o realiza otras actividades, manifiéstale interés y placer por el nuevo foco de atención. Es bueno tener cerca objetos que sean de su agrado.
  • Disminuir la exigencia o la complejidad: En el caso de que exista fatiga u oposición a realizar la actividad podríamos disminuir la exigencia y realizar actividades más simples. A veces el berrinche sucede porque hemos planteado mal la tarea y el niño no comprende o no puede realizarla.
  • Acompañar: Es importante mostrarle que estamos preocupados, que lo estamos acompañando, sin forzar un acercamiento, sin decirle lo que tiene que hacer, simplemente acompañar. Podemos acercarnos lo que nos permita el peque, respirar juntos y mostrarnos relajados, darle confianza para que sepa que expresar lo que sentimos no es un delito, y que cuando estamos acompañados la regulación será mejor.
  • Pláticas: Una vez que exista la calma podemos ayudarlo a que comprenda lo que siente y ensayar diversas formas de reaccionar que sean efectivas y que ayuden a la comunicación.

imagen Técnicas invasivas:

  • Contención física: Para las manifestaciones intensas la contención física puede ser una solución, vamos a impedir que nuestro peque se haga daño y que nos haga daño. La riqueza en la estimulación táctil pueden funcionar como modulador sensorial, disminuyendo el grado de cortisol y bajando la ansiedad. La contención debe ser un abrazo en el que respiremos de manera profunda y que el peque pueda imitar nuestra respiración. Podemos dar golpecitos o masajes u otras estrategias que ayuden a que llegue la calma sin reprimir la emoción pero sí evitando las conductas disruptivas como golpes o daños materiales.

Cuando dejamos de ver los berrinches y las crisis como un "desafío a la autoridad" y comenzamos a interpretarlos como una falta de habilidades (en el caso del berrinche) o una sobrecarga del sistema nervioso (en el caso de la crisis), nuestra respuesta como adultos se transforma radicalmente.